01Se observa que la campaña de verano cada vez se adelanta más y se anticipa, que unido al fenómeno de una creciente escasez de transporte, esta tensionando la cadena logística de tal forma, que encontramos a dos tipos de clientes: los que han anticipado y reservado capacidad y a los que les ha pillado el carrito del helado sin hacer los deberes.

Además de los motivos estructurales del propio sector (la falta sobre todo de choferes), también podemos añadir otras circunstancias coyunturales que han acelerado la situación de tensión. Sobre todo, podríamos señalar el cambio climático que esta soportando sobre todo Europa, con un alza de las temperaturas que esta produciendo un efecto de adelantamiento de las campañas típicamente de verano hacía meses donde no se producían, y que terminan por mermar los recursos y capacidades del transporte.

Tampoco hay que olvidar que estamos en un tiempo de vacaciones, y las plantillas de conductores asalariados también disfrutan de su tiempo de vacaciones, lo que hace que el número de camiones con disponibilidad y capacidad también se vea reducido, disminuyendo la oferta general, que se ve más acentuada por la alta demanda que se da en verano en algunos destinos estacionales.

Pero en este año 2025, los intensos calores del mes de junio han creado un efecto que aunque en años anteriores empezaba a ser tendencia, este año ha sido más pronunciado. El efecto de este calor ha sido que sectores como el agroalimentario, canal horeca o gran consumo, entre otros, han incrementado su demanda, movilizando más parte de las flotas.

Lo podemos apreciar con el adelantamiento de la campaña de la fruta, que ha madurado con mayor rapidez haciendo que esta fuera iniciada con varias semanas de antelación sobre las fechas habituales. Esto hizo que las flotas de frigos desplazaran unidades para la campaña, restando capacidad todavía en semanas que en años anteriores no eran de campaña.

Sumemos la ola de calor de junio, que disparó las ventas y transporte por una alta demanda de agua embotellada, refrescos, helados, productos frescos y preparados fríos, y que sobre todo se consumieron fuera del hogar. Esto hizo que tanto un numero importante de la capacidad de transporte en España se desviara para dar servicio a esos tráficos, y que también, terminará por tensionar más las distribuciones de última milla.

Y como decíamos al principio, esto esta impactando en los cargadores. En la actualidad, además de la presión sobre el precio, comienza una presión sobre la disponibilidad. Se enfoca desde dos ópticas distintas, una más colaborativa entre cargador y proveedor de transporte, y una segunda más autoritaria, donde el cargador quiere hacer valer su posición para forzar al transportista a darle la capacidad que precisa.

Esta segunda opción es posiblemente la peor, porque ese transportista tiene ahora mismo una amplia opción de trabajo, por lo que la amenaza puede convertirse en una invitación para que su proveedor deje de darle servicio, por mucha empresa top que pueda ser, y es que los tiempos están cambiando pese a que algunos compradores de transporte parecen no haberse dado cuenta de ello todavía.

Pero nos quedaría el último grupo, los que no se enteran de nada, y la ola les pasa literalmente por encima. No se han enterado de nada hasta que solicitan los servicios, y se han quedado “pillados”, nadie les puede dar servicio, incluso aun pagando más, y terminarán seguramente retrasando su entrega y además, pagando mucho más por ese transporte, por no haber hecho los deberes antes.

Carlos Zubialde

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